Unos excursionistas en los Apalaches descubrieron una extraña cabaña, completamente cubierta de papel de aluminio

Daniel y Barry llevaban años haciendo senderismo en los Apalaches, prefiriendo rutas poco frecuentadas por excursionistas comunes. Ese día, se desviaron de su camino habitual al notar un brillo inusual y cegador entre los árboles.

Al principio, pensaron que era la luz del sol reflejada en un objeto metálico. Sin embargo, tras abrirse paso por el denso bosque, los hombres vieron algo totalmente inesperado.

En un pequeño claro se alzaba una vieja cabaña de madera. Casi toda la cabaña, desde los cimientos hasta el techo, estaba cubierta con gruesas láminas de papel de aluminio. El metal estaba sujeto a las paredes con numerosas tiras de cinta adhesiva de construcción resistente.

Incluso las ventanas estaban selladas herméticamente con varias capas de material reflectante.

«Pensamos que podría haber alguien dentro que necesitara ayuda», dijo Daniel más tarde.

Los hombres se acercaron con cautela al edificio. La única entrada posible era una enorme puerta de madera. Estaba sin llave, pero su perímetro estaba cuidadosamente sellado con una gruesa junta de goma.