Creía que su gallina había puesto ese pequeño huevo, ¡pero lo que salió de él la dejó atónita!

Maggie Harper llevaba más de diez años criando gallinas en su pequeña granja australiana. Sabía exactamente qué debía poner en sus ponederos, por eso, una fría mañana, se detuvo sorprendida al tocar con sus dedos algo completamente inesperado.

Era un huevo, pero uno increíblemente pequeño, apenas del tamaño de una gominola.

Al principio, Maggie pensó que era un inofensivo “huevo de hadas”, un raro huevo miniatura que ponen las gallinas. Estaba a punto de tirarlo al compost cuando notó algo extraño. A diferencia de un huevo de gallina común, este no era duro. Su cáscara era suave, flexible y casi correosa.

La curiosidad la venció. Maggie colocó el misterioso objeto en un lugar cálido y seguro y esperó.

Durante cuatro días, no pasó nada.

Entonces, en la quinta noche, apareció una pequeña grieta en la cáscara.