Algunos electrodomésticos siguen consumiendo electricidad incluso cuando parecen estar inactivos. Según el electricista británico James Harrison, de la empresa Fusion Electrical en Stockport, estos dispositivos cotidianos pueden sumar cientos de libras a los gastos anuales.
El experto aconseja examinar más detenidamente los electrodomésticos que se usan a diario en casa y prestar atención a los dispositivos que se dejan en modo de espera (*standby*).
¿Qué electrodomésticos son los que más gasto generan?
El especialista señala a las lavadoras-secadoras como algunos de los electrodomésticos que más energía consumen; su funcionamiento puede costar más de 100 libras al año. Es posible reducir los costes optando con mayor frecuencia por temperaturas de lavado más bajas y secando la ropa al aire siempre que sea posible.
La situación es similar con las secadoras independientes, que pueden añadir unas 95 libras a la factura anual. Incluso cambiar parcialmente del secado a máquina al secado al aire ayuda a reducir el consumo eléctrico.
Otro electrodoméstico potencialmente costoso es el congelador tipo arcón (*chest freezer*). El electricista estima que su funcionamiento cuesta aproximadamente 75 libras al año, por lo que los propietarios deberían plantearse si realmente necesitan un congelador adicional de ese tamaño.
Tampoco hay que pasar por alto los frigoríficos con congelador. Dado que funcionan prácticamente las 24 horas del día, incluso un consumo de energía constante y relativamente bajo acaba acumulándose con el tiempo; el experto cifra el coste en unas 74 libras anuales. Para una mayor eficiencia, conviene mantener la temperatura del frigorífico en torno a los 4 °C y evitar dejar la puerta abierta durante periodos prolongados.
Una lavadora convencional también influye en el coste total. Su uso puede costar unas 60 libras al año. Se pueden reducir los gastos poniendo la lavadora con la carga completa y utilizando ciclos de menor temperatura con más frecuencia.
Tres “vampiros” domésticos
Un electricista recomienda prestar especial atención a los dispositivos que permanecen enchufados después de haber sido apagados.
Él clasifica los cargadores, los televisores y las consolas de videojuegos como los llamados “vampiros”. Incluso en modo de espera, pueden seguir consumiendo electricidad.
A primera vista, el consumo de un solo aparato puede parecer insignificante. Sin embargo, si los dispositivos permanecen enchufados las 24 horas —y se utilizan varios simultáneamente—, los costes se acumulan a lo largo de los meses y los años. Por ello, el experto ofrece un consejo sencillo: no dependa únicamente del botón de encendido del aparato; siempre que sea posible, desconecte directamente de la toma de corriente aquellos equipos que no esté utilizando.
A veces, reducir la factura no requiere comprar electrodomésticos nuevos ni cambiar radicalmente de hábitos. Empiece por una comprobación sencilla: identifique qué dispositivos necesitan realmente estar en funcionamiento continuo y cuáles puede desconectar por completo tras su uso.
