Encontraron una ciudad antigua debajo de la jungla, pero lo que encontraron debajo hizo que los arqueólogos huyeran

A las 5:15 a. m., el dron se elevó por encima de la densa vegetación y comenzó a explorar la selva guatemalteca. Una cuadrícula de brillantes pulsos LiDAR apareció en la pantalla, convirtiendo gradualmente el bosque impenetrable en un mapa digital.

Maya no vino aquí a buscar la ciudad perdida. Su expedición atravesaba serios problemas económicos y ya estaba pensando seriamente en completar el proyecto.

Durante tres semanas, el equipo atravesó condiciones difíciles: humedad constante, mordeduras de serpientes y congestión que dificultaba la respiración. Según los mapas satelitales oficiales, esta zona se consideraba un territorio prácticamente intacto: una verdadera mancha blanca en la jungla.

Pero todo cambió cuando apareció un nuevo modelo de terreno en la computadora de Maya.

La tecnología LiDAR permite “ver” a través de la densa vegetación. Los pulsos láser pasan entre hojas y ramas, se reflejan desde la superficie de la tierra y crean un mapa detallado del paisaje escondido bajo el bosque.

A medida que se fueron procesando los datos, la habitual cubierta verde comenzó a desaparecer.