Síntomas iniciales de la esclerosis múltiple que pueden confundirse fácilmente con simple fatiga

¿Durmió toda la noche pero se despertó sin sentirse descansado? ¿Lo atribuye al estrés, al trabajo, al teléfono o a otra noche de insomnio? A veces, la razón es realmente sencilla. Sin embargo, si esa fatiga inexplicable va acompañada habitualmente de hormigueo, problemas de visión o una reacción extraña al calor, conviene prestar atención.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central que puede manifestarse de formas muy inespecíficas en sus etapas iniciales. Por ello, es fácil confundir los primeros síntomas con un simple agotamiento o con las consecuencias de un estilo de vida ajetreado.

1. Fatiga que no desaparece tras dormir

La fatiga común suele remitir con el descanso. En el caso de la EM, el agotamiento puede ser mucho más intenso y desproporcionado respecto al esfuerzo físico realizado. Una persona puede despertarse tras haber dormido toda la noche y, aun así, sentirse casi totalmente privada de energía.

2. Hormigueo o entumecimiento

Es habitual que se “duerma” un pie o una mano tras permanecer sentado o tumbado en una postura incómoda. Sin embargo, la sensación de entumecimiento, hormigueo o unos extraños impulsos similares a descargas eléctricas —que aparecen sin causa aparente y duran más de lo habitual— deberían hacer saltar las alarmas.

3. Cambios repentinos en la visión

Es fácil atribuir la visión borrosa a la fatiga ocular causada por el uso del teléfono móvil o del ordenador. No obstante, la alteración temporal de la visión, los cambios en la percepción de los colores o el dolor al mover los ojos pueden estar relacionados con una inflamación del nervio óptico, una posible manifestación de la EM.

4. Torpeza inusual

¿Ha empezado de repente a tropezar, a perder el equilibrio o a que se le caigan las cosas con más frecuencia? Un incidente aislado no tiene mayor importancia; pero la aparición de problemas recurrentes de coordinación o en la forma de caminar podría indicar un trastorno del sistema nervioso.

5. El calor se convierte de repente en un enemigo

En algunas personas con EM, el aumento de la temperatura corporal puede agravar temporalmente los síntomas neurológicos. Este fenómeno se conoce como fenómeno de Uhthoff. La debilidad, la fatiga o los problemas de visión pueden intensificarse tras una ducha o un baño caliente, o bien tras realizar un esfuerzo físico.

Importante: experimentar uno o incluso varios de estos síntomas no significa necesariamente que la persona padezca esclerosis múltiple. Estos síntomas pueden tener muchas otras causas.

Sin embargo, si los síntomas sin explicación reaparecen, persisten o empeoran gradualmente, no debería pasar meses atribuyéndolos únicamente al estrés o a la falta de sueño. Un médico puede ayudar a determinar la causa real.